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El agroturismo lleva implícito ya en su nombre los dos conceptos que acoge y fusiona, la parte agro que quiere decir campo y la parte turismo que evoca a las vacaciones. Es una manera de decir turismo rural pero más concienciado, una escapada a convivir con la naturaleza y desconectar de las grandes urbes.

¿En qué consiste?

En hacer las maletas, elegir un punto del país que esté rodeado de campo y se puedan realizar actividades que impliquen contacto con la naturaleza de primera mano. Tanto con vegetación como con animales. Y la mejor manera para llevarlo a cabo es yendo a casas rurales o granjas preparadas para ello, que nos puedan indicar cómo ayudar y descubrir un día a día en el campo, lo bonito y duro que es.

Aprender los cuidados de los animales o de las plantaciones o huertos, y al final del día llevarse a la boca alimentos de una calidad máxima que no sabías que su sabor real era ese.

El Agroturismo en Extremadura, por ejemplo, es uno de los destinos claves en esta modalidad de vacaciones en España. Y es debido a los terrenos que están habilitados y cuidados para ello, a que en esa zona del país la agricultura y ganadería tiene aún mucho peso y, por supuesto, el entorno y el clima son idóneos para llevar a cabo estas actividades.

Uno de sus opciones más solicitadas es la Garganta de los infiernos, en el valle del Jerte, un punto de encuentro a lo largo de todo el año para los amantes de la naturaleza.

¿Qué actividades pueden llevarse a cabo cuando elegimos hacer agroturismo?

Pues dependiendo del lugar que elijas las opciones serán diferentes, pero lo cierto es que las más solicitadas son las situadas en granjas para poder ordeñar vacas, alimentar a los cerdos y las gallinas y convertirse en pastor por unas horas, poniendo orden entre centenares de ovejas por los prados. Esto en la mayoría de los casos relaja y te vincula directamente a la vida de campo. Estas labores se llevan realizando desde hace millones de años.

Por otra parte es interesante descubrir cómo se realizan productos que nos llevamos a la boca casi cada día como es el pan, la miel o el queso. Normalmente hay talleres que nos indican paso por paso cómo realizarlo, y generalmente nos permiten degustarlo una vez acabado. Esa parte suele gustar bastante, junto con el placer de descubrir qué somos capaces de hacer nuestros propios alimentos.

Por último queda el contacto directamente con las plantas, en sus distintas versiones. Esto se puede realizar en vendimias recogiendo uvas, recolectando aceitunas o cerezas y pasando una mañana en el huerto cultivando verduras y legumbres.

Otros términos que se utilizan ahora como el enoturismo y ecoturismo están basados en el mismo concepto de turismo, ya que la base es la misma: respeto al medio ambiente, ser capaces de convivir en un entorno rural sin destruirlo, sino colaborando y disfrutando del entorno que nos rodea. Algo que las siguientes generaciones necesitan aprender muy bien.

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